Si hay una canción que enciende la llama en mi corazón y me energiza, es esta de Natasha Bedinfield . El tema es Unwritten, que alcanzó su mayor popularidad hace 10 años (al momento de escribir esta entrada).
Y ahora vamos al tema que nos ocupa.
LinkedIn y las redes sociales son plataformas donde pocos se atreven a mostrarse vulnerables (al menos yo no lo haría).
Sé que TÚ, como la mayoría de las personas que me leen tienen su vida en orden, y probablemente no les sorprenderá para nada lo que a continuación les voy a narrar...
El pasado 14 de diciembre y en preparación a un taller en el que iba a participar, decidí comenzar a poner en orden uno de los muchos espacios donde más paso el tiempo; es decir, mi oficina.
Comencé como a eso de las 10 de la mañana con la expectativa de que en 24 horas (más o menos) tendría todo en orden para poder comenzar el taller el siguiente lunes. Como se dice en inglés: “Boy was I wrong”.
Con la ayuda de mi esposo comencé a sacar cosas y 24 horas después la oficina parecía haber parido más cosas aún. Completamente inexplicable.
Una amiga esa misma noche me dijo, ¿cómo esperas organizar un desorden que lleva más de 10 años en 24 horas? (lo reflexioné). Y decidí seguir adelante.
Todos los días hacía un poco más, un poco menos o un poquito. Eso me duró hasta el día 20 en el que forzosamente tuve que tomar vacaciones.
No soy persona de tomar vacaciones, no me gustan (o mejor dicho, no me gustaban). Pero me dije, tengo más tiempo para terminar de limpiar la oficina e incluso decorar para navidad…
“Wrong again”.
La cantidad de cosas que saqué. 😮
La cantidad de papeles que trituré. 😮
La cantidad de energías que moví. 😮
Lentamente caí en cuenta de que si no le daba prioridad a este proyecto, no lo iba a terminar, así que opté por sacrificar la decoración de Navidad y seguir adelante.
Al hacer esto reflexioné y la pregunta que me venía (aún me viene a la mente) era: ¿Cómo permití que esto llegara a este extremo? No salía del asombro de ver lo negligente que había sido.
Lo que dejé de hacer 1 día, lo pospuse para dentro de 2, luego para dentro de 1 semana, 3 meses y hay cosas de las que no he dispuesto en más de 19 años.
Estas son las lecciones que me llevo de este proceso:
Aprendí que esto NO es un proyecto de vaciar en 1 semana para verlo exactamente igual o peor en 6 meses.
Reflexioné acerca de mis hábitos y mi tendencia a acumular cosas y papeles (por si los necesito en un futuro) que nunca llego a necesitar.
Aprendí que debo ser diligente al momento de recibir nueva correspondencia y disponer de ella. Además de que el siguiente lema es cierto: Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. Lo aprendí leyendo acerca de las características de las personas que en el zodíaco son Virgo, y me mofaba de ello, pero es cierto. Si algo no tiene un sitio dispuesto para ello en tu espacio, estará dando vueltas como errante y contribuirá a tu desorden.
Rápidamente me di cuenta de que las cosas no son blanco y negro (todavía estoy buscándole lugar a un montón de cosas - para mí esa es la parte más desesperante, pues hay cosas a las que no les consigo lugar y aún no quiero botar).
Las vacaciones me dieron la oportunidad de dormir, que en sí mismo fue todo un re-descubrimiento. Dormir más, permitió que mi cerebro descansara más y por lo tanto funcionara mejor para tomar decisiones. ¡Cuántas decisiones tomé el año pasado, con poco descanso y presionada por el tiempo! ¿Habrán sido las mejores?
Me di cuenta de que necesito simplificarme la vida. Hay una persona en especial que sé que leer esto, asentará con la cabeza firmemente pensando para sí misma, por fin lo entendió. Y es que llenar tu agenda de 20 cosas de las cuales cumplirás 3, (al menos en mi caso) solo me lleva a un sentimiento de frustración, porque para empezar no son metas realistas. Créeme cuando te digo que te sentirás mejor poniendo en tu día menos cosas, pero cumpliéndolas. Y no con esto quiero decir que hagas trampa y te pongas actividades que no te reten, el tema es que siempre sigas avanzando y saliendo de tu zona de confort como lo he hecho yo hoy. Mi meta principal las últimas 3 semanas ha sido darle prioridad al vaciado y orden de mi oficina (y está rindiendo frutos).
Viví en carne propia mi resistencia al cambio… cada vez que quería reanudar el trabajo de vaciado y organización, me daba sed, hambre, piquiña, sueño, recordaba que había dejado algo cocinando, quería salir a hacer diligencias, tomaba llamadas, veía reels, videos, hacía un "binge" de redes sociales… es increíble lo que tu mente puede hacer con tal de que no hagas aquello que te saca de tu zona cómoda.
Comprobé que una cosa es leer, escuchar y ver en televisión y video acerca de estas reflexiones y otra es haberlas vivido y pasado por ellas.
Te adelanto que no he terminado con mi oficina, porque entre las cosas que aprendí es que esto ES un proceso contínuo. De manera que son mis hábitos de vaciado y organización lo que determinará cómo se verá mi oficina el 14 de diciembre de este año.
Sin embargo, con el espacio que he ganado, me siento mejor, más ligera y con libertad y amplitud para poder crear.
Te puedo mostrar cómo se veía mi espacio antes, cómo se ve hoy y luego te mostraré cómo se verá en unos meses.
Volviendo a mi idea original acerca de LinkedIn y otras redes sociales mostrando perfección a 360 grados, creo que hoy puedo mostrar mi vulnerable imprefección (desorden) y cómo lo he ido organizando.
Si tienes tu vida en orden, tal vez esta publicación no es para ti,
Sin embargo tal vez, le puede servir a quien no se atreve a mostrarlo o admitirlo y quiera comenzar su auto-aprendizaje con un ejercicio similar a este.
Como siempre, muchas gracias por leerme.
Happy Podcasting! 🌸
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