Hoy me inspira la foto de la agrupación Katrina and the Waves, porque me siento tan bien como suena su canción Walking on Sunshine. Espero que lo disfruten.
Allí me encontraba yo, frente a esa gran piscina. 💦
Contemplaba mis pies al borde de ella.
Con ganas de nadar, pues estaba cansada de aspirar y ver a otros hacerlo. Había visto todos los videos (ya se imaginan por donde va esta historia) y consideraba estar "LISTA".
Había mucha euforia a mi alrededor. Amigas aupándome a hacerlo.
Había una brisa agradable. El día estaba soleado y nos estábamos adentrando al calor del verano. 😎
El agua de la alberca (como se dice en España), estaba clara, limpia y a una buena temperatura. Lo cual me pareció extraño cuando me asaltó esa sensación de Frío Olímpico.
Nunca lo entendí, pero repentinamente, no podía mover un pie a pesar de que me encontraba frente a la parte menos profunda... la que usan los niños.
Esto ocurrió hace casi dos años...
Al darme cuenta de lo que estaba a punto de hacer, salí corriendo hacia mi madriguera. A mi lugar seguro.
Ese lugar seguro y metafórico, fueron más libros, más videos y más cursos de cómo nadar perfectamente como un atleta olímpico. Compré cursos de alimentación especial de nadadores, técnicas de nado libre, de mariposa, pecho, espalda y hasta sincronizado.
Busqué Masterclasses de expertos mentores. Me llevé algunas sorpresas.
Leí libros de régimen y rutinas para optimizar el nado.
Aún así, no me animaba a echarme al agua, porque no estaba lista y peor aún, tenía miedo de ahogarme (aun con los dispositivos flotadores y el personal salvavidas observando la piscina).
Y es que esto me ha pasado la mayor parte de mi vida. Mi modo de operar, me llama a esforzarme por ser la mejor, y dar todo de mí para obtener resultados extraordinarios.
Y eso está bien, pero este año me tocó aprender que las expectativas de resultados extraordinarios e instantáneos no son realistas.
Casi dos años más tarde y luego de más de $4,000 caí en cuenta de que estaba todavía con los pies al borde de la piscina.
Ya no es verano, de hecho estamos comenzando diciembre, así que el agua ya está helada para mi gusto.
Sin embargo, hoy te quiero contar que este fin de semana, finalmente me lancé a la piscina y no en el área de menos profundidad.
No te puedo explicar bien con palabras lo que ha sido la experiencia y cómo he salido de ella. Sin embargo ha merecido el esfuerzo.
Para los que ya han pasado por esta experiencia, no les estoy contando nada nuevo. Pero esto no es para ellos, sino para ti... Que aún te lo estás pensando y que el miedo te tiene inmóvil.
Te cuento qué hice por si te es de utilidad...
1) Me sumergí (figurativamente) en la filosofía de mi coach... Escuchando su podcast, siguiendo sus publicaciones y transmisiones en vivo en sus redes sociales.
Te recomiendo que hagas una selección consciente de quién es tu coach o mentor.
Hacer esto irá poco a poco preparando tu mentalidad para atreverte a hacerlo. Cada quien tiene una forma de ser y razonar diferente. Puede que hasta te tome menos tiempo que a mí.
2) Baby Steps: Sigue las recomendaciones de tu coach, en la medida en que te sientas cómodo(a). Dar esos pequeños pasos te dará más confianza para cuando te toque echarte al agua.
3) Acepta: Que no lo vas a hacer bien a la primera y ponte cómoda con que vas a cometer errores. Lo mejor que puedes hacer es estar lo mejor preparada que puedas con lo que tengas.
4) Rodéate: De gente que tiene el mismo deseo que tú y aquellos que ya lo hicieron y te pueden hablar de su experiencia.
Llegará un punto en que te sentirás listo(a) para hacerlo, a pesar de que tengas miedo.
Puede que te tome más o te tome menos, pero:
5) Hazlo.
Aunque sientas miedo, aunque te equivoques, déjale saber a tribu, aquellos que están en las mismas que tu, que estás por hacerlo. No hay mejor sensación de tener ese club de fans, que te darán esa fuerza y energías para animarte.
El aprendizaje será EXPONENCIAL y en el camino o después, se te ocurrirán muchas ideas de cómo podrás hacerlo mejor en la próxima.
6) Descansa: Luego de salir de la piscina y el stress de haberte lanzado a ella, necesitarás recuperar tus energías. Si te soy sincera, todo este fin de semana, lo que me movía era la adrenalina. Buenísima para mantenerte alerta, no tan buena si se mantiene corriendo en tu cuerpo por más tiempo del necesario.
7) Escribe lo que aprendiste de la experiencia. Aunque no hagas nada con ello en el momento. Será algo que podrás usar para hacerlo mejor, la próxima vez.
Para ser claros, la piscina ha sido una metáfora de uno de mis proyectos de este año y ésta ha sido una historia que aplica para otros desafíos que desees vencer en tu vida diaria, ya sea:
- Tu primer canal de YouTube
- Tu primera audición
- Tu primera presentación profesional
- Tu primera canción
- Tu primera venta
- Tu primer podcast
Si alguna de estas recomendaciones es útil para tí, me lo puedes dejar saber en los comentarios.
Nos vemos en la próxima entrega...
Happy Podcasting! 🌸
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